lunes, 20 de febrero de 2017

Nos vemos en las carreras, espero


Tiempo ha desde la última actualización del blog, y más aún desde la última carrera a fuego (Maratón de Valencia 2015).

Desde la cita de Valencia hasta hoy ha habido algunas carreras de prueba:

  • 13/12/2015: Carrera de las empresas – 10k @38:00(MMP)
  • 03/04/2016: Asics Medio Maratón de Madrid - 21.097k @ 1:37:11
Carreras sin pena ni gloria, incluso a pesar de la MMP algo falseada debido al perfil de la prueba.

A estas alturas de la partida aprendí varias cosas de esto del correr:

1) Un buen resultado no se disfruta del todo si no has disfrutado, además, del camino para conseguirlo

2) No sólo de correr rápido vive el corredor, sino también del conocimiento y la experiencia; del estudiar el objetivo, su cuerpo, sus posibilidades. Evaluar estas capacidades y datos, optimizar los recursos de los que se dispone, y aplicar la estrategia correcta para alcanzar ese objetivo.

Bien pensado, igual todo esto se puede aplicar no sólo a las carreras.

Después de estas dos carreras de aprendizaje vinieron otras dos, este fin de semana (24-25 de Septiembre de 2016) . La Carrera del Corazón (10k), organizada por La Fundación Española del Corazón y la Carrera por la Discapacidad de Getafe (10k) organizada por la Asociación Dedines.



Afronto estas carreras sin preparación específica, sin motivación específica. Simplemente por el placer de correr, de conocer nuevas carreras, de aplicar lo aprendido y saber en qué punto me encuentro; que no es poco.

CARRERA DEL CORAZÓN

Sábado, 24 de septiembre de 2016.

Suena el despertador a las 6:30h. Preparativos y rituales previos, ya automatizados, y en marcha. Camino de la Casa de Campo. No corría por aquí desde abril de 2014 (Maratón de Madrid). “Buen” recuerdo conservo.

Últimos preparativos, dejo la mochila en el guardarropas, calentamiento para activar piernas, corazón y cabeza, y me dirijo al cajón de salida. Elijo el cajón de <42’. Quizás sea demasiado optimista, pero hemos venido a jugar. Además de esta forma evitamos parte de la procesión inicial.

Se da inicio a la carrera desde el Puente del Rey. Nos introducimos enseguida en la Casa de Campo y su paisaje, frío y silencioso a esas horas.

Como siempre, es difícil contener a los caballos en los compases iniciales de la carrera. El perfil de la prueba invita a hacerlo.

Altimetria
Las cuestas se van sucediendo, e intento usar la cabeza para atacarlas de la mejor forma posible. Aguantando hacia arriba, rodando hacia abajo. De momento, y hasta el kilómetro 3 no parece complicado mantener un ritmo objetivo medio de 4:12/km para llegar en esos <42’.

Se complica el objetivo un poco con la subida de 2 kilómetros hasta el 5k. La subida más dura de la prueba, con diferencia.  Una vez “corono” la cima retomo mi estrategia: Ruedo, literalmente, cuesta abajo.

Parece que está hecho salvo por un detalle: ruedo completamente solo. Ni público ni corredores. Una sensación que hasta ahora no había tenido la oportunidad de experimentar, más allá de los entrenamientos.

Sin los ánimos de otras carreras ni corredores a los que engancharme o que se enganchan, no queda más remedio que concentrarse en el ritmo y los kilómetros que quedan para la meta.

Sobre el kilómetro 8 me asalta por la espalda una figura humana que surge sin previo de aviso de entre los matorrales. Es un recortador, que le acaba de quitar unos 150 metros a la carrera. Jamás lo entenderé.

Y de aquí al final, todo se dio de forma tranquila; adelantando un par de posiciones en el último kilómetro, las únicas posiciones a las que tuve posibilidad de acercarme en los últimos 4.5 kilómetros.

Paso por línea de meta con un tiempo de 41:07. Objetivo <42 cumplido y, a pesar de que es únicamente conmigo contra quien compito, me sorprendió la posición 67 de la general y 25 de mi categoría (Senior M) que conseguí. Una grata anécdota y experiencia.

Y tras descansar todo lo que se puede descansar en un día…
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CARRERA POR LA DISCAPACIDAD

Domingo, 25 de septiembre de 2016.

Amanece el domingo. Un nuevo día de carreras. Ésta vez para participar en la Carrera Por la Discapacidad de Getafe. Menos mal que la carrera empieza a las 11:30h, de cualquier otra forma no hubiese sido capaz de levantarme de la cama.

Me dirijo, a pata, al Polideportivo de Juan de la Cierva de Getafe. Qué gustazo correr cerquita de casa. Se acerca la hora de salida y creo que va a ser peor el remedio que la enfermedad, hace bastante calor y todavía subirá algún gradito más hasta que se dé la salida.

Es una auténtica fiesta lo que ha montado la Asociación Dedines. Actividades para toda la familia, sobre todo para lxs más peques que disfrutaban montándose en los Vehículos de los FF.CC. de Seguridad del Estado y de los servicios de Emergencia; y probando los sistemas adaptados para corredorxs con movilidad reducida.

Lo dicho, de 10. ¡Enhorabuena!

11:30, pistoletazo de salida y una vez más salgo bastante adelantado. Noto enseguida los excesos del sábado. Me pesan las piernas más de lo normal y las sensaciones no son buenas incluso controlando los caballos. Piloto automático.

La compañía de otros corredorxs me dura kilómetro y medio. Me quedo sólo de nuevo, ésta vez demasiado pronto. Hasta ahora no había participado en carreras así. Normalmente me engancho a algún grupo o liebre con ritmo similar y todo se hace más fácil.

De esta forma la carrera se convierte en un entrenamiento con público, aunque muy localizado en la zona de salida y llegada.

El recorrido tampoco invita a disfrutar. Damos 2 vueltas a un circuito de 5k. De rotonda a rotonda. Es necesario aprovechar cada sombra, por mínima que sea.

Al paso por la zona de salida, sobre el kilómetro 5, el público me saca del estado automático. Choco manitas, como está mandado, y aprieto el ritmo esperando que no pase demasiada factura.

Así se van sucediendo los kilómetros zancada tras zancada, manteniendo el ritmo como buenamente puedo aunque sin prestarle demasiada atención.

Sobre el kilómetro 8 “cazo” a otros 2 corredores con los que me solidarizo. Creo que están “viviendo” la carrera de la misma forma en que lo estaba haciendo yo. Les rebaso sin esperanzas de mantener la posición (milagrosamente la mantuve).

Se acerca el final; vuelvo a pasar por la zona de público, ya no hay marcha atrás y aprieto los dientes hasta la meta. La paso aplaudiendo. Agradeciendo al público los ánimos a todxs lxs corredorxs.

El tiempo que me marca el GPS es de 41:43,6, mientras que el oficial es de 40:59. Por mi parte no quiero que haya ni trampa ni cartón. Puesto 13 de la general y una nueva sorpresa/anécdota.

 Y éste fue mi enésimo intento de reengancharme al tren del deporte.

Seguiremos informando.

Nos leemos.